Actualmente las grandes ciudades enfrentan un grave problema: el tránsito, que hace que los traslados de un punto a otro, sean insufribles y se conviertan en una pérdida de tiempo. 

Es por eso que las empresas se encuentran en la búsqueda de la mejor solución de movilidad. Una de las ideas con mayor empuje es la de los taxis voladores y una de las últimas propuestas es la presentada por la startup Alaka’i Technologies en conjunto con Designworks, estudio de diseño del Grupo BMW para aprovechar su experiencia creativa para ayudar a crear un vehículo de clase mundial.

Skai, fue presentado a los inversores en un suburbio al norte de Los Ángeles, destacando como su principal diferenciador que su fuente de energía son células de combustible de hidrógeno.

La aeronave podrá llevar hasta 5 personas una carga útil máxima de 453 kg. Cuenta con múltiples rotores eléctricos alimentados gracias a seis pilas de hidrógeno, una para cada motor de rotor. Esto le permitirá tener una autonomía de 4 horas y unos 650 kilómetros de rango.

Su diseño interior tiene un enfoque minimalista, pero lujoso. Asientos de cuero, iluminación LED ambiental, vistas de 360 grados desde cada asiento y con gran espacio para la cabeza y las piernas.

La seguridad es una de los puntos más importantes en el diseño de la aeronave. Por eso, su sistema de piloto automático redundante y el diseño de la propulsión le permiten volar incluso tras haber perdido un motor. Además, tiene un paracaídas conectado a la estructura que asegura que la aeronave podrá descender sin peligro en caso de falla total.

Entre los miembros del equipo central de Skai se encuentran expertos aeroespaciales, ingenieros y pilotos veteranos reconocidos a nivel nacional que han ocupado cargos de alto nivel en la NASA, Raytheon, Beech, Cirrus, DayJet y el Departamento de Defensa.

El CEO de Alaka’i, Steve Hanvey, está convencido de que la compañía puede obtener la certificación de la Administración Federal de Aviación a finales del próximo año y de que puede sacar al mercado el nuevo vehículo volador impulsado por hidrógeno a principios de 2021, para, posteriormente, aumentar la producción.

La compañía prevé producir más de 10.000 unidades al año, con un precio de venta cada uno de ellos que “se acercará al precio de un automóvil de lujo», afirma Hanvey.